jueves, 2 de mayo de 2013

-Influencia-


De fondo, un disco de Mandrake. Casi imperceptible, escucho el lamento de las gotas contra mi ventana, lento, constante, disfrutable. Y descubro que estar solo, no siempre, es sinónimo de soledad. Y a veces es elección.

Encuentro paisajes e historias entre las páginas de un Club, que ahora descansa sobre el escritorio entre cuadernos, chicles y mi taza de Don Gato. Esperando pacientemente que regresen mis ganas de descubrir, entre relato y poesía, mi propio afán por escribir. Buscando inspiración, o quizás la valentía de mostrar lo que soy, o quisiera ser.

Ella va, canta el lobo desde el altoparlante, pero yo no. Prefiero este instante, este momento, en el cual disfruto de este arrebato de inspiración, de esta musa inesperada, inexistente. Llueve y llueve me sigue repitiendo desde la pista 10, como si estuviera a mi lado viendo por mi ventana.

En la misa de mis noches, con su ritual de camas destendidas, ropas en el piso y sabanas solitarias. Con la habitual banda sonora de músicos subestimados, menospreciados por quienes buscan una efímera canción de momento, con fecha de vencimiento, vacía de contenido, de talento. Nunca pensé poder escribir estas palabras...



* "Club" de Agustín Lucas

No hay comentarios:

Publicar un comentario