viernes, 3 de mayo de 2013

-Valijas vacías-


  A la Mama Chola, la abuela Melita y el Tata
Y por siempre, a la Tita

Hay personas que te marcan, sin saberlo y sin quererlo, para bien o para mal. Esas personas pasan a ser parte de nosotros, simplemente con un gesto, una sonrisa, una caricia. Un gran recuerdo.
Esas personas no se dan cuenta de los valiosos aportes que hacen a nuestro ser, de cómo nos moldean, nos definen. Muchas veces nosotros tampoco nos damos cuenta.
Estas personas, como todo en esta vida, se van... Por más ganas de vivir y disfrutar de un nuevo momento, de robarle un minuto más al eterno sueño, deben emprender su último viaje. Para el cual no necesitan equipaje, no lo tienen…
Ellos repartieron durante toda sus vida todo lo que tenían, entre abrazos, lagrimas, besos, mimos y rezongos. Lo dieron todo, sin darse cuenta, sin escatimar. Esa grandeza de tener siempre la  palabra justa que necesitas oír  o la inesperada, que te recuerda que hay cosas más importantes, o más sencillas, por las cuales preocuparse. Sea cual sea, siempre te hace salir adelante.
No hace falta un lazo de sangre, hay lazos tanto o más fuertes que esos. Puede ser un amigo, un tío, un primo, un hermano, pero por lo general son abuelos...

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