A la Mama Chola, la abuela Melita y el Tata
Y por siempre, a la Tita
Y por siempre, a la Tita
Hay
personas que te marcan, sin saberlo y sin quererlo, para bien o para mal. Esas
personas pasan a ser parte de nosotros, simplemente con un gesto, una
sonrisa, una caricia. Un gran recuerdo.
Esas
personas no se dan cuenta de los valiosos aportes que hacen a nuestro ser, de cómo
nos moldean, nos definen. Muchas veces nosotros tampoco nos damos cuenta.
Estas
personas, como todo en esta vida, se van... Por más ganas de vivir y disfrutar
de un nuevo momento, de robarle un minuto más al eterno sueño, deben emprender
su último viaje. Para el cual no necesitan equipaje, no lo tienen…
Ellos
repartieron durante toda sus vida todo lo que tenían, entre abrazos, lagrimas,
besos, mimos y rezongos. Lo dieron todo, sin darse cuenta, sin escatimar. Esa
grandeza de tener siempre la palabra
justa que necesitas oír o la inesperada,
que te recuerda que hay cosas más importantes, o más sencillas, por las cuales
preocuparse. Sea cual sea, siempre te hace salir adelante.
No
hace falta un lazo de sangre, hay lazos tanto o más fuertes que esos. Puede ser
un amigo, un tío, un primo, un hermano, pero por lo general son abuelos...
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