viernes, 28 de junio de 2013

- Ensayo: "Mama won´t you keep those castles in the air and burning" Los Breakers -


"Mama won´t you keep those castles in the air and burning"
- Los Breakers-

Nacho Macció: Guitarra y Voz
Pedro Pasturino: Teclado
Juan Clavijo: Percusión

Cover de "Clap your hands say yeah!"

jueves, 27 de junio de 2013

- En Penumbras -

No me prendas la luz 
que quiero seguir soñando. 
Que esto es real, 
que no terminó.
 
Escucho en la voz de tu mirada
palabras que no quiero oír. 
No me digas que no hay nada, 
que lo que había se acabó. 
 
Déjame una noche más 
poder vivir el sueño
de despertar a tu lado, 
de verte reír soñando. 
 
 que te cuesta, 
es que no quieres. 
Renunciar a esto, 
a lo nuestro.
 
Deja que la luz de la mañana 
entre por la ventana. 
En la penumbra te veo. 
Ya no hay lágrimas, sino una tímida sonrisa. 
 
No renunciemos a esto, 
a lo nuestro. 
A lo que los dos queremos, 
a ver un nuevo amanecer. 
Juntos.

- Olimareño Clandestino -

miércoles, 12 de junio de 2013

- Uruguay está de moda... -

Cuando yo nací me dio la bienvenida un planeta donde el muro de Berlín se desplomaba y la cortina metálica se oxidaba. Una década deprimente decía adiós con soundtrack punk, perestroika, guerra del golfo y un lunes negro que azotaba un raquetazo de squash a los yuppies. El escenario de los tristes 80’s y la algarabía de los misántropos que anunciaban con regocijo el fallecimiento de las ideologías. Así me encontré de pequeño, en la República del culo del mundo que no fue inmune a la tensión internacional a pesar de las distancias, en sus pasibles llanuras y penillanuras donde habitan 3 millones con pedigree de dudosa europeidad. El Uruguay venía a 5 km por hora desde dos siglos atrás y estaba pasando de dictadura a plan zanahoria.

Transcurrieron los años, lejos la época de las vacas gordas, lejos de la Suiza de América, la california sudamericana, lejos de todo nombre compuesto que implique pompa y abundancia nací en una nación humilde. El consumo no era prioridad, si te decían no, era no. La gente no se arrodillaba por préstamos para pagar un pantalla plana vietnamita. Aprendí a respetar, a decir gracias y por favor.

Hoy si bien humildes, pretendemos cambiar para el mundo nuestra imagen, no ser más el país oligoexportador de reces y sucedáneos confundible con Paraguay y sus cataratas que están en Brasil y Argentina. Discutiendo cuestiones que poco llevan al fondo de nuestros grandes problemas culturales pretendemos disfrazarnos de escandinavos y tolerantes lo que demuestra la dificultad que poseemos de mirarnos el ombligo. Así es como hoy día hacemos alarde de cuestiones banales como tener el Presidente más pobre del mundo lo que habla de nuestra generosa distribución de la pobreza y nos pone feliz por tener otro minuto de fama como cuando Homero Simpson dijo Uragüey. De a poco hemos querido recuperar nuestra posición de campeones liberales y open minded de la región. Si bien se podría decir que le seguimos ganando a países como Bolivia donde el mandatario dice que la ginecomastia es consecuencia de la ingesta de productos avícolas, países como Paraguay donde con un llamado telefónico se empieza una dictadura o Argentina inmersa en su peronismo patotero, en Uruguay seguimos dando poco en términos de cultura y desarrollo mental colectivo.

Ahora vemos concretar débiles “vestigios de desarrollo”, poses, nada más que clichés que mucho sirven para dividirnos y generar debate. Ya legalizado el aborto pero sin mejorar en términos de educación sexual y prevención; ahora en vías de intentar la legalización de la marihuana sin controlar el narcotráfico ni disminuyendo el consumo de estupefacientes, y ahora con el matrimonio homosexual legalizado quién sabe hasta cuando, cualquier occidental del mundo nos mira con ternura y nos confunde con una nación buena onda. Mientras tanto disfrutemos el minuto de fama.. Uruguay está de moda.

-Zoran Mijatović-

martes, 11 de junio de 2013

-Ausencia-

La esencia que quedó y la presencia de lo que nunca estuvo. Ese silencio absurdo, ese lugar vacío, ese esperar inquietante y la certeza de que nunca llegará. El recuerdo, el olvido.

Ese recuerdo lleno de sonrisas, palabras, miradas y juegos; ese olvido que va entrando de a poco en lo cotidiano y el miedo de que lo ocupe por completo. Ese recuerdo que te nubla la mente, en el que el corazón se cierra al sentir el silencio profundo. Extrañar lo que fue, o lo que pudo haber sido. Una y otra vez encadenarse por el miedo del olvido, de sombras, tratando de abatirlo con fuertes recuerdos, con imágenes fijas. Las agujas del reloj retumbando en los oídos, recorriendo un tiempo desprolijo, un hueco. Un derrumbe en un muro de fortalezas al darse cuenta de que la espera es innecesaria y esa fuerza interior de tomar lo que dejó marcado en la esencia y hacerlo parte de la vida.

 Esa necesidad de volver a llamar, aun sabiendo de que nadie estará del otro lado. Las ganas de abrazar o la culpa de no haber abrazado. Esa culpa de no aprovechar la presencia y apreciar sus palabras. El deseo de tener un día más, para decir lo que nunca se dijo, para hacer lo que nunca se hizo. Para apreciar el rostro y grabarlo en la memoria infinita, para escuchar la voz una vez más, para agradecer hasta lo más mínimo y hasta para pedir perdón por lo insignificante.

Lo inentendible, la búsqueda de razones insuficientes. La falta de palabras que consuelen, la melancolía que pone en marcha a la sangre correr por las venas como una fuerte corriente que termina erizando hasta la más suave piel; la garganta seca, la boca muda, la mente vacía, la falta de hechos, en fin, el vacío. Un vacío absoluto que se convierte en tensión, esa tensión constante que se transforma en nostalgia. Ese sueño contiguo de tenerlo de nuevo, esa tristeza aguda de abrir los ojos y caer en la realidad.

La duda de creencias, una atmósfera de incertidumbre. En cada palabra un susurro y en cada mirada la soledad. Esa soledad dolorosa que se manifiesta en lamentos, rechazos, falta de cordura. Un bloqueo de emociones y luego, la búsqueda de sentido, el sentimiento raro, esa esperanza. El no decir nada y demostrarlo todo. Una verdadera ausencia de su ausencia constante.

-LIPACA-

domingo, 2 de junio de 2013

-Junto al fuego-

Las lagrimas negras no quieren caer, miro al cajón de reojo... me tienta. Pero la flaca con un silbido me llama. Se queja un viejo Blues, se dibuja una nueva historia.


Cuando creías haberte reconciliado con el sueño, un falso escalón te despierta. El insomnio, maldito traicionero, se diluye cobardemente entre las  gotas de lluvia que caen insistentemente sobre el techo de chapa.
Madrugada. Se escucha el ardiente crepitar de las brasas, añorando la violenta caricia del hierro que reavive el fuego. Papel y lápiz, grappa y miel.

La calidez del momento, reconfortante y necesaria. Pero efímera ante la inseguridad de un futuro incierto, desconocido. Las dudas y el miedo en un rincón oscuro, expectantes entre las sombras. Ahora, junto a la luz de la llama, busco refugio, encuentro mi lugar.
Estoy en casa.