domingo, 2 de junio de 2013

-Junto al fuego-

Las lagrimas negras no quieren caer, miro al cajón de reojo... me tienta. Pero la flaca con un silbido me llama. Se queja un viejo Blues, se dibuja una nueva historia.


Cuando creías haberte reconciliado con el sueño, un falso escalón te despierta. El insomnio, maldito traicionero, se diluye cobardemente entre las  gotas de lluvia que caen insistentemente sobre el techo de chapa.
Madrugada. Se escucha el ardiente crepitar de las brasas, añorando la violenta caricia del hierro que reavive el fuego. Papel y lápiz, grappa y miel.

La calidez del momento, reconfortante y necesaria. Pero efímera ante la inseguridad de un futuro incierto, desconocido. Las dudas y el miedo en un rincón oscuro, expectantes entre las sombras. Ahora, junto a la luz de la llama, busco refugio, encuentro mi lugar.
Estoy en casa.

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