lunes, 15 de julio de 2013

Educación: se necesita más comida y rochochetos


Sería extraño no notar el clima general de alarma, en boga hace algún tiempo ya, cuando se pronuncia la palabra Educación. En todos los ámbitos de la vida en los que participo (en todos mis círculos de google +, si utilizara esa red) desde la familia hasta la cola del cine o el bar siempre que surge el tema se tensa el ambiente.

Me enfrento a esa discusión cada vez con más desencanto, aunque con una postura muy definida y meditada a lo largo del tiempo. Creo que es prudente plantear cuáles son los principales problemas de la educación uruguaya en la actualidad y quizá sea mejor hablar en ciertos casos de desafíos o metas, mientras que otros debe hablarse ciertamente de problemas graves. Paradójicamente los desafíos se visten de problemas y los problemas graves son invisibles al común denominador de opinólogos de diversa índole.

El primer y principal problema al que se enfrenta la educación uruguaya hoy es la universalización de la educación media básica, problema que ya desde finales del siglo XIX fueron enfrentados por la educación primaria. Hoy en día todos cursan los 6 años de escuela, cosa no menor si se mira todo lo que esto significa para el entramado social, obviando la “calidad” (palabra poco feliz que ha sido trasladada desde el ámbito empresarial hacia el educativo, pero aparece mucho en nuestra nueva ley de educación). Ahora bien, el problema: un tercio de los estudiantes que ingresa al ciclo básico queda por el camino (deserta, repite). Uno de cada tres se va y es difícil que vuelva: la universalización es casi utópica si se ven estos números.

Analicemos el problema, o quizá, veamos una posible solución que se ha evitado (por caprichos teóricos, si se me permite la expresión). En educación primaria aproximadamente un 50% de los niños va al comedor, come en la escuela. En el liceo no se da más comida, porque eso es asistencialismo y un liceo no debería encargarse de esa tarea. En suma lo que pasa es que el botija que no tiene para comer, que viene acostumbrado a comer en su centro educativo, de repente ya no tiene eso que le daba: le sacan el morfi y le ponen geografía (te juro que siguen haciendo calcar mapas, no lo puedo comprender), historia, algo de ciencias experimentales, matemática, en fin, un cúmulo barroco de asignaturas que tienden a particionar el conocimiento humano en áreas definidas arbitrariamente y terminan por marear y perder de vista el objetivo de entender nuestro mundo. Algún liceo da una empanada o una merienda, pero no está bien visto y solo pasa en ciertos lugares con ciertos estudiantes. Me ha tocado dar clases a gurises muertos de hambre, creanme que es imposible, no hay forma (recordar la taxonomía de las necesidades - primaria, secundaria, lujo – e intentar comparar la necesidad de aprender a factorizar un polinomio con la de comer hoy). Es posible universalizar la educación secundaria sin dar comida? Creo que no. Es como intentar vacunar a todos los niños sin hacerlo en la escuela (A modo de ejemplo: Saviani, teórico brasilero, doctorado en filosofía de la educación, plantea que vacunar niños en las escuelas está mal porque choca contra su fin, que es educar. A ese extremo llegan las posturas teóricas).

Otro problema que a mi entender esta tapado y debería ser la discusión principal es la brecha cada vez más profunda entre los quintiles socioeconómicos más altos y los más bajos. Ya no se educa el rico junto con el pobre, cada vez están más lejos el uno del otro, cada vez se conocen menos, cada vez hay más prejuicios y barreras virtuales. La posibilidad del colegio privado es tomada por los quintiles más altos y evidentemente descartada por los más bajos, por imposibilidad de pagar la cuota. Las becas son ínfimas, insignificantes. “Pago el colegio porque quiero una mejor educación para mis hijos.” Yo contestaría con rabia a esta frase: “ quizá quieras una mejor educación para tus hijos y una peor para tus nietos, bisnietos, tataranietos y queterecontranietos.” Es mentira que la calidad de la educación es mejor en los colegios privados, ES UNA BRUTAL Y VIL MENTIRA. Los resultados (Evaluación internacional del año 2009) revelan que no es la categoría privado-público la que determina mejores resultados, sino lisa y llanamente el contexto. Es decir que un liceo público y un privado al que asisten gurises del mismo barrio tienen los mismos resultados. Entonces lo que se busca es simplemente separar a los hijos de la plebe, de los minchos, de esos asquerosos pobres, de las malas juntas. Da asco esa forma de pensar, lo digo sin eufemismos, porque es indignante y porque nos lleva a todos a una sociedad espantosa de barrios ricos tras las murallas y hordas de pobres atacando desde afuera. Todo eso carga la frase “Pago el colegio porque quiero una mejor educación para mis hijos.” ¿Esto se mejora con plata? No, esto se mejora solo si cambiamos la forma de pensar la vida y somos un poco altruistas. La calidad de la educación mejora cuando en lugar de tener 40 rochos en una clase y 20 chetos en otra, los mezclas y tenes dos clases de 30 rochochetos que se hagan amigos y cambien la historia. El nuevo instituto de evaluación tiene un interesante estudio sobre el tema, es bueno saber que hay trabajo en este sentido.



El último problema a resaltar ya está resaltado con flúor por los medios y demás, es que los docentes no llegan ni a media canasta básica, lo cual es lamentable y hace que tomar más de 40 horas sea algo normal cuando es un verdadero disparate. 

Finalmente, las escuelas charter, otro tema tocado por varios actores políticos, no funcionaron en ningún lugar, no han tenido éxito ¿pretendemos que funcionen acá? 



Los principales problemas de la educación son solucionables, los que no lo son es porque simplemente son problemas de los seres humanos.-

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