Sería extraño no notar el clima
general de alarma, en boga hace algún tiempo ya, cuando se pronuncia la
palabra Educación. En todos los ámbitos de la vida en los que
participo (en todos mis círculos de google +, si utilizara esa red)
desde la familia hasta la cola del cine o el bar siempre que surge el
tema se tensa el ambiente.
Me enfrento a esa discusión cada vez
con más desencanto, aunque con una postura muy definida y meditada a
lo largo del tiempo. Creo que es prudente plantear cuáles son los
principales problemas de la educación uruguaya en la actualidad y
quizá sea mejor hablar en ciertos casos de desafíos o metas,
mientras que otros debe hablarse ciertamente de problemas graves.
Paradójicamente los desafíos se visten de problemas y los problemas
graves son invisibles al común denominador de opinólogos de diversa
índole.
El primer y principal problema al que
se enfrenta la educación uruguaya hoy es la universalización de la
educación media básica, problema que ya desde finales del siglo XIX
fueron enfrentados por la educación primaria. Hoy en día todos
cursan los 6 años de escuela, cosa no menor si se mira todo lo que
esto significa para el entramado social, obviando la “calidad”
(palabra poco feliz que ha sido trasladada desde el ámbito
empresarial hacia el educativo, pero aparece mucho en nuestra nueva
ley de educación). Ahora bien, el problema: un tercio de los
estudiantes que ingresa al ciclo básico queda por el camino
(deserta, repite). Uno de cada tres se va y es difícil que vuelva:
la universalización es casi utópica si se ven estos números.
Analicemos el problema, o quizá,
veamos una posible solución que se ha evitado (por caprichos
teóricos, si se me permite la expresión). En educación primaria
aproximadamente un 50% de los niños va al comedor, come en la
escuela. En el liceo no se da más comida, porque eso es
asistencialismo y un liceo no debería encargarse de esa tarea. En
suma lo que pasa es que el botija que no tiene para comer, que viene
acostumbrado a comer en su centro educativo, de repente ya no tiene
eso que le daba: le sacan el morfi y le ponen geografía (te juro que
siguen haciendo calcar mapas, no lo puedo comprender), historia, algo
de ciencias experimentales, matemática, en fin, un cúmulo barroco
de asignaturas que tienden a particionar el conocimiento humano en
áreas definidas arbitrariamente y terminan por marear y perder de
vista el objetivo de entender nuestro mundo. Algún liceo da una
empanada o una merienda, pero no está bien visto y solo pasa en
ciertos lugares con ciertos estudiantes. Me ha tocado dar clases a
gurises muertos de hambre, creanme que es imposible, no hay forma
(recordar la taxonomía de las necesidades - primaria, secundaria,
lujo – e intentar comparar la necesidad de aprender a factorizar un
polinomio con la de comer hoy). Es posible universalizar la educación
secundaria sin dar comida? Creo que no. Es como intentar vacunar a
todos los niños sin hacerlo en la escuela (A modo de ejemplo:
Saviani, teórico brasilero, doctorado en filosofía de la educación,
plantea que vacunar niños en las escuelas está mal porque choca
contra su fin, que es educar. A ese extremo llegan las posturas
teóricas).
Otro problema que a mi entender esta
tapado y debería ser la discusión principal es la brecha cada vez
más profunda entre los quintiles socioeconómicos más altos y los
más bajos. Ya no se educa el rico junto con el pobre, cada vez están
más lejos el uno del otro, cada vez se conocen menos, cada vez hay
más prejuicios y barreras virtuales. La posibilidad del colegio
privado es tomada por los quintiles más altos y evidentemente
descartada por los más bajos, por imposibilidad de pagar la cuota.
Las becas son ínfimas, insignificantes. “Pago el colegio porque
quiero una mejor educación para mis hijos.” Yo contestaría con
rabia a esta frase: “ quizá quieras una mejor educación para tus
hijos y una peor para tus nietos, bisnietos, tataranietos y
queterecontranietos.” Es mentira que la calidad de la educación es
mejor en los colegios privados, ES UNA BRUTAL Y VIL MENTIRA. Los
resultados (Evaluación internacional del año 2009) revelan que no
es la categoría privado-público la que determina mejores
resultados, sino lisa y llanamente el contexto. Es decir que un liceo
público y un privado al que asisten gurises del mismo barrio tienen
los mismos resultados. Entonces lo que se busca es simplemente
separar a los hijos de la plebe, de los minchos, de esos asquerosos
pobres, de las malas juntas. Da asco esa forma de pensar, lo digo sin
eufemismos, porque es indignante y porque nos lleva a todos a una
sociedad espantosa de barrios ricos tras las murallas y hordas de
pobres atacando desde afuera. Todo eso carga la frase “Pago el
colegio porque quiero una mejor educación para mis hijos.” ¿Esto
se mejora con plata? No, esto se mejora solo si cambiamos la forma de
pensar la vida y somos un poco altruistas. La calidad de la educación
mejora cuando en lugar de tener 40 rochos en una clase y 20 chetos en
otra, los mezclas y tenes dos clases de 30 rochochetos que se hagan
amigos y cambien la historia. El nuevo instituto de evaluación tiene un interesante estudio sobre el tema, es bueno saber que hay trabajo en este sentido.
El último problema a resaltar ya está
resaltado con flúor por los medios y demás, es que los docentes no llegan ni a media canasta básica,
lo cual es lamentable y hace que tomar más de 40 horas sea algo
normal cuando es un verdadero disparate.
Finalmente, las escuelas charter, otro tema tocado por varios actores políticos, no funcionaron en ningún lugar, no han tenido éxito ¿pretendemos que funcionen acá?
Finalmente, las escuelas charter, otro tema tocado por varios actores políticos, no funcionaron en ningún lugar, no han tenido éxito ¿pretendemos que funcionen acá?
Los principales problemas de la
educación son solucionables, los que no lo son es porque simplemente
son problemas de los seres humanos.-
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