jueves, 25 de julio de 2013

- Tiempo -

El Tiempo, traicionero, 
esa noche siguió.
Sin importarle más nada, 
pretendió ignorarnos. 
Nosotros, tomados de la mano 
lo desafiamos. 
 
El Tiempo, rencoroso, 
mirándonos de reojo 
continuó su frenético vals 
de minutos y segundos. 
Nosotros, testarudos 
lo desafiamos. 
 
El Tiempo, derrotado, 
detuvo su alocado trajín 
para contemplar 
nuestras sonrisas. 
Nosotros, lo disfrutamos 
tomados de la mano. 
 
Lo que el Tiempo 
nunca supo. 
Es que un segundo 
en tus labios, 
es una eternidad 
en mis recuerdos. 

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