El Tiempo, traicionero,
esa noche siguió.Sin importarle más nada,
pretendió ignorarnos.
Nosotros, tomados de la mano
lo desafiamos.
El Tiempo, rencoroso,
mirándonos de reojo
continuó su frenético vals
de minutos y segundos.
Nosotros, testarudos
lo desafiamos.
El Tiempo, derrotado,
detuvo su alocado trajín
para contemplar
nuestras sonrisas.
Nosotros, lo disfrutamos
tomados de la mano.
Lo que el Tiempo
nunca supo.
Es que un segundo
en tus labios,
es una eternidad
en mis recuerdos.
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