Se veía
venir, el tipo siempre fue así.
No mintió ni
pidió permiso, se mandó sin preguntar
Audaz, de
eso no hay dudas. La sabía calcular.
Se dejó
llevar por el izquierdo, cada vez latía más.
Este tipo
era sencillo, no quería material.
Con la viola
y su bandera, y el camino por andar.
Derrochaba
sus palabras, manteniendo la humildad.
Mil y alguna
que otra historia, en más de una le fue mal.
Por los
rumbos de la vida, no todo es felicidad.
El seguía
con la suya, el creía en su verdad.
No hubo
obstáculo en el camino, que no pudo superar.
Aunque
alguno lo bajaba, se volvía a levantar.
Así fue
transitando, los demás lo ven pasar.
Le dijeron
que era un loco, un enfermo y algo más.
Él se vino
de algún lado, nadie puede adivinar.
Ni tampoco
hoy adivinan, a donde es que va a llegar.
Con una
sonrisa, verdadera, hoy me vino a saludar.
Me habló un
rato, divagamos, no buscaba nada más.
Se fue silbando
bajito, sin apuro al caminar.
No sé cuál
será su rumbo, vive en la clandestinidad.Olimareño Clandestino

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