martes, 27 de agosto de 2013

- De ir -

Se veía venir, el tipo siempre fue así.
No mintió ni pidió permiso, se mandó sin preguntar
Audaz, de eso no hay dudas. La sabía calcular.
Se dejó llevar por el izquierdo, cada vez latía más.

Este tipo era sencillo, no quería material.
Con la viola y su bandera, y el camino por andar.
Derrochaba sus palabras, manteniendo la humildad.
Mil y alguna que otra historia, en más de una le fue mal.

Por los rumbos de la vida, no todo es felicidad.
El seguía con la suya, el creía en su verdad.
No hubo obstáculo en el camino, que no pudo superar.
Aunque alguno lo bajaba, se volvía a levantar.

Así fue transitando, los demás lo ven pasar.
Le dijeron que era un loco, un enfermo y algo más.
Él se vino de algún lado, nadie puede adivinar.
Ni tampoco hoy adivinan, a donde es que va a llegar.

Con una sonrisa, verdadera, hoy me vino a saludar.
Me habló un rato, divagamos, no buscaba nada más.
Se fue silbando bajito, sin apuro al caminar.
No sé cuál será su rumbo, vive en la clandestinidad.


Olimareño Clandestino

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