jueves, 29 de agosto de 2013

- Se supone que crecimos -

Che, estamos creciendo. No nos hagamos los boludos y nos justifiquemos con la madurez tardía de la postmodernidad, hay que hacerle frente y darnos cuenta que si! La palabra es: creciendo. Y qué palabra de mierda cuando llegan las cuentas, pero más aun cuando los horarios nos consumen la libertad ajena. Pero no nos queda otra, el círculo histórico de la vida sigue y hay cosas que debemos tener presente, y lo peor de todo, asumirlas.  ¿Se dieron cuenta de que ya los juegos no nos implican un cansancio físico? ¿De qué ya no nos careamos los dientes por armar un berrinche para comprar golosinas? El vecino que tenemos, en la mayoría de los casos, ni lo conocemos y las pelotas de fútbol se transformaron en un simple programa de televisión. Un programa que crece y crece a medida que crecemos.  Sí, admítelo,  estamos creciendo.

Nuestra remera preferida ya nos queda corta y los championes blancos  se convierten en plataformas. Bueno, plataformas, tacos, zapatos de charol, en fin, hasta el pie nos creció más de lo esperado.  El levantarse temprano no es excusa para ver Tom y Jerry y las trasnochadas ya no significan jugar a la mano negra. Uh! La mano negra. Sí qué era divertida.  Nuestro amigo imaginario se convirtió en el peor enemigo y se hace llamar estrés. Y el muy desgraciado es más  figurado y constante que el beso de las buenas noches. Sí, nuestra niñez se ha ido. Hay que asumirlo, porque aunque tratemos de recomponerla, traerla o imitarla, ya no es la misma, es simplemente una añoranza de parte de nuestro cambio. De nuestra resignación. Porque aunque le tengamos que hacer frente, es la resignación en potencia a sumar los años la que nos invade. Y esta se demuestra en el más popular de los casos, gente extraña que cumple años hacia atrás. Es ridículo y sobrenatural, pero de verdad pasa! (Dejemos de lado a los abuelos de cresta y las abuelas de siliconas. Sería un tema interesante a reflexionar, pero ahora no, ahora crecimos.).

Ensuciarse ya no significa diversión. El poli ladrón se volvió real y ya no es divertido, antes ser policía era heroico y el ladrón un simple estratega inofensivo.  Hoy, el mundo entero se televisa y ya no existe lo heroico. Existen los bandos, las imágenes masoquistas innecesarias que alimentan el escondite perfecto, existe el golpe de efecto que potencia la radicalización de sentimientos que antes eran inexplorados.  La noche ya no es para las escondidas, ahora si te pierdes corres el riesgo de no volver a casa, y eso no es todo. Corres el riesgo de que tu peor foto esté  en todos los medios y redes sociales con nombres diversificados y asuntos inexplicables. (Ay sí, sí que estamos creciendo, acabo de darme cuenta que ahora tengo un filtro exuberante en mis fotos sociales, no vaya a ser que la comparta algún extraño y el día de mañana aparezca mi cara pidiendo por el medio ambiente con una bolsita de excremento de perro en mi mano, y una cartel que diga: “Montevideo de todos. No a las veredas cagadas! “Compartir” si estás de acuerdo. “Me gusta” si juntas el excremento de tu mascota”.

 En fin,  nos damos cuenta sí de que estamos creciendo, ya que no escuchamos el llamado a comer, lo hacemos nosotros. Llamamos a alguien más que esté solo o desamparado entre sus cuatro paredes para tener un lindo almuerzo familiar los domingos. Ya no sentimos aquellos retos que nos dejaban encaprichados y entrompados, ahora las puteadas se vuelven cotidianas en cuanto algún desconocido te lleva el hombro puesto o te toca bocina por detenerte en el semáforo en rojo. Ahora resulta que nos valemos por nuestros propios paradigmas. ¿Qué paradigmas? Ah sí, paradigmas, prototipos, moldes. Estamos creciendo y se supone que ya tenemos que regirnos por reglas, tener responsabilidades, crear nuevos proyectos y seguir nuevos caminos. Se supone que, de los mandados ya no nos corresponde el cambio chico y que los quehaceres del hogar  no nos tocan por sorteo.


Así es ciudadano. Se supone que ya maduramos. Que tenemos proyectos y que nuestra brillante mente está capacitada y preparada para ayudar al mundo a ser un mundo mejor, sí. Se supone que crecimos. Se supone. 

LIPACA

No hay comentarios:

Publicar un comentario