martes, 10 de septiembre de 2013

- Abril -

Duró lo que fue,
y fue... simplemente lo que fue.
El manto del anonimato nos cubrió,
nos abrigo en su impunidad.
Sin buscarme me encontraste,
y yo, sin que lo supieras, te esperaba.

Enlace entre dos mundos,
¿Cuál de los dos será real?
La fantasía consumía horas,
alimentaba sonrisas, generaba incógnitas.

Vos, tan inocente, tan pura.
Sin dudas, a tu lado sería feliz.
Yo, tan clandestino, tan incierto.
Sin pretensiones, sin esperanzas.

Descubrí en la madurez de tu juventud,
lo que nunca imagine encontrar.
Fue grata la sorpresa,
de conocerte niña y re-descubrirte mujer.

Mis manos imaginarias,
acariciaron tus mejillas invisibles.
En tu sonrisa imagine un mundo,
en tu lágrimas, te quise abrazar.

Lo prohibido es tentador;
la utopía, es siempre, seductora.
Pero el límite es claro, 
el final ya estaba escrito.

Las diferencias, si bien circunstanciales,
son irrefutables.
Si bien los sentimientos, están,
son irreales.

La esperanza aún vive,
en el último resto de identidad.
Quizás mañana,
la utopía sea realidad.

Siempre será bello Abril,
creo que, siempre, te amé.


- Carlos Alberto Paez -

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