Bella flor es tu mirada,
cual suave seda, parece ser tu piel.
Como serán, mujer, tus besos
supongo sabor a miel.
No dibujo fantasías,
pero me gusta pensar
que perdido entre tu pelo,
algún día habré de estar.
Dame tus dulces besos,
y por mi amor, ya
no temas.
Dame un solo momento
y te escribiré mil poemas.
Olimareño Clandestino
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